El plan para salvar al lémur



Final del juego para el lémur

Fecha de Publicación
: 31/05/2014
Fuente: Mongabay
País/Región: Madagascar


Los científicos proponen un plan ambicioso para salvar a la familia de mamíferos en mayor peligro de extinción del mundo
Debido a las maravillosas idiosincrasias de la evolución, existe un país en la Tierra que alberga el 20 % de los primates del mundo. Lo que es más sorprendente aún es que cada uno de estos primates —toda una familia diferente de hecho— no se encuentra en ningún otro lado. El país es, por supuesto, Madagascar y los primates en cuestión son, por supuesto, los lémures. Pero la remota isla de Madagascar, que alguna vez fue un refugio seguro para experimentos evolucionarios salvajes, se ha convertido en una pesadilla ecológica. La sobrepoblación, pobreza extrema, inestabilidad política, agricultura de tala y quema, explotación forestal ilegal para bosques lucrativos, y un comercio floreciente de carne de animales salvajes han colocado al 94 % de los lémures del mundo en peligro de extinción, lo que los convirtió en el grupo de mamíferos en mayor peligro del planeta. Pero para detener la marcha acelerada hacia la extinción, los ecologistas difundieron hoy en el diario Science un plan de emergencia de tres años para proteger 30 bosques de lémures.
“Las áreas protegidas existentes deben protegerse con mayor eficacia y se deben establecer áreas protegidas adicionales a fin de asegurar que se cubran la mayoría de las zonas de distribución de especies —informó a mongabay.com el autor principal del trabajo, Christoph Schwitzer, del Jardín Zoológico de Bristol—. Es necesario aplicar el derecho ambiental. Las comunidades que viven en la periferia de las áreas protegidas deben tener una participación en la administración de los recursos mucho mayor de la que están teniendo en la actualidad”.

La crisis de los lémures
Los ambientalistas afirman que la crisis ecológica actual en Madagascar es de importancia internacional, en particular porque este es el único lugar en el planeta que alberga una familia complete de primates, que no se encuentran en ningún otro lado.
“[Los lémures] representan todo un linaje singular de primates, aislados hace tiempo de los monos y simios que evolucionaron en los continentes —explica el coautor Steig Johnson de la Universidad de Calgary y agrega—: representan una cantidad de biodiversidad desproporcionada (otros grupos de mamíferos, e incluso las aves, no son tan numerosos en Madagascar)”.
Además, los lémures juegan un papel esencial en la salud y en la biodiversidad de los bosques que quedan en Madagascar mediante la dispersión de semillas y la polinización. Constituyen la típica especie clave en la isla.
“Prácticamente cada hábitat y ecosistema particular de Madagascar tiene una especie particular de lémures. Cabe agregar que muchos lémures dependen de una gran variedad de plantas comestibles endémicas —aseguró a mongabay.com el coautor Rainer Dolch, jefe del grupo de conservación Association Mitsinjo dirigido por la comunidad local—. Por lo tanto, proteger a estos animales aseguraría la preservación de los hábitats y ecosistemas donde habitan, inclusive de la mayoría de las especies animales y vegetales singulares restantes”.
Aunque son menos conocidos que alguna megafauna, como tigres y elefantes, el perfil internacional de los lémures ha aumentado en estos últimos años debido a documentales sobre vida silvestre, películas animadas populares y nuevos descubrimientos.
“Madagascar —y el mundo— perderán riqueza sin ellos”, afirmó Schwitzer.
A pesar de estar controlados en una sola isla, los lémures son una familia numerosa. Para principios de los 90, los científicos habían identificado alrededor de 50 especies de lémures. Pero a medida que los taxónomos se volcaron a los estudios genéticos, los científicos descubrieron que la diversidad de lémures era aún mayor de lo que esperaban. En la actualidad, se han descripto 101 especies de lémures, muchas restringidas a pequeños fragmentos de bosques asediados por el primate dominante en la isla: el homo sapiens. A medida que se descubrieron más especies —y los bosques continuaron desapareciendo por la agricultura y el combustible—, el porcentaje de lémures en peligro de extinción también se disparó. Si bien al menos 17 especies se extinguieron desde que el hombre llegó a la isla, ninguna desapareció durante los últimos siglos.
Sin embargo, la situación empeoró cuando Madagascar sufrió un golpe de Estado en 2009, lo que sumió al país en un caos: la ayuda internacional desapareció, los bosques (que ya estaban bajo presión) fueron fragmentados, y los locales comenzaron a cazar lémures por su carne, una práctica poco conocida hasta esta última década.
“Las áreas protegidas no quedaron exentas [de la crisis política]; por ejemplo, taladores furtivos armados, que se encargan de extraer madera valiosa, atacaron los Parques Nacionales Masoala y Marojejy en el noreste cuando las fuerzas locales de seguridad se desintegraron, —escriben los autores del trabajo científico, entre los que hay 19 expertos en lémures—. La demanda internacional, así como también la tormenta política y la corrupción, fomentan estas actividades destructivas y, por lo general, ilegales”.
Pero el golpe de Estado y la consecuente inestabilidad solo exacerbaron problemas que ya existían desde hacía tiempo en el país. El más importante es la deforestación.
“Madagascar tiene el mayor consumo de arroz por persona en el mundo. El modo tradicional de cultivar arroz en la isla es por medio de la agricultura itinerante (tala y quema)... En el pasado, con una densidad baja de población humana y grandes extensiones de bosques, era una práctica sostenible —relató Schwitzer a mongabay.com—. Hoy en día, con 21 millones de malgaches y solo entre un 10 % y un 20 % de la isla cubierta de bosques, la agricultura de tala y quema se ha convertido en una práctica insostenible”.
La población humana en Madagascar está creciendo a un ritmo acelerado de 2,8 % anual; esto se da en un país donde muchos ya han dicho que existe superpoblación, aunque Johnson sostiene que el panorama es mucho más complicado que eso.
“Madagascar es un país que aún tiene enorme riqueza de recursos naturales, con una extensa superficie terrestre —le comentó a mongabay.com—. Los problemas relacionados con la presión de la población se perciben con mayor gravedad en el ámbito local —en zonas próximas a los bosques naturales que quedan— y cuando la corrupción, la desigualdad económica y la pobreza se combinan para fomentar la explotación insostenible y a menudo ilegal de recursos naturales”.
Ciertamente, Madagascar es uno de los países más pobres del mundo, donde más del 90 % de la población sobrevive con menos de dos dólares por día y alrededor del 50 % de los niños sufren de desnutrición.
Esta pobreza extrema, combinada con la inestabilidad política y los cambios culturales, ha llevado a la caza furtiva de lémures a “escalas sin precedentes, incluso dentro de áreas protegidas”, según Schwitzer. La caza furtiva se ha convertido en un comercio, ya que se sirve lémur asado como refrigerio en algunos restaurantes y bares.
Los autores del informe advierten que en varias partes de las pluviselvas del noreste, el indri (Indri indri) y el sifaca diademado (Propithecus diadema) están en peligro de ser extirpados".
Con estos problemas en todo el país, no es extraño que la familia completa de lémures esté en peligro. Pero la escala aún es difícil de descifrar: 22 especies de lémures están actualmente clasificadas como En peligro crítico de extinción en la lista roja de la UICN, otras 48 están consideradas como En peligro de extinción. Algunas especies están al borde de desaparecer: el lémur saltador de Sahafary (Lepilemur septentrionalis) tiene menos de 20 ejemplares en estado salvaje.
Además de todas las amenazas que enfrentan, la simple falta de conciencia del público general ha sido abrumadora, según Dolch.
“Siempre me sorprende lo poco que parece conocer el público general sobre el mundo en general y sobre el mundo natural en particular —afirma—. Antes que nada, los medios de comunicación deberían tomar en serio su mandato e informar a la gente de forma exhaustiva para ayudar a formar la opinión pública”.

Esperanza para el lémur
Los defensores del lémur aún no están listos para rendirse. En medio de estadísticas tan impactantes, sostienen que todavía hay tendencias positivas y los lémures pueden ser rescatados de la extinción, pero solo si el Gobierno, los contribuyentes y los ambientalistas actúan de inmediato.
Se podría decir que la tendencia más positiva en Madagascar ha sido que, incluso en medio de un golpe de Estado, de una continua inestabilidad y de una pobreza cada vez mayor, los turistas siguieron acudiendo en manada para ver los afamados tesoros biológicos del país.
“El turismo se mantuvo como una de las fuentes de divisas extranjeras más grandes del país”, informó Schwitzer. Además, Madagascar es sede de diversas centrales de investigación biológica bien establecidas y hay varios científicos y ambientalistas destacados trabajando en el país.
También es posible que la situación política esté mejorando: en diciembre hubo elecciones democráticas y dieron como ganador al ex ministro de economía, Hery Rajaonarimampianina.
“Existen señales alentadoras de que el nuevo presidente establecerá las condiciones para el regreso a un gobierno eficiente y la reanudación de la ayuda internacional”, escriben los científicos.
El presidente de Conservation International y coautor del informe, Russell Mittermeier, afirma que las conversaciones con Rajaonarimampianina ya han demostrado ser fructíferas.
“Durante una reciente reunión....hablamos sobre la conservación del lémur y el ecoturismo, el comercio del palo de rosa, y la importancia de la biodiversidad de Madagascar como su marca más visible e importante en el mundo y como un elemento clave en el bienestar humano y el alivio de la pobreza a largo plazo —relató—. Todos estos son problemas sobre los que el presidente ya estaba bien informado. En consecuencia, me siento optimista por Madagascar, por primera vez desde principios de 2009”.
Con este propósito, Schwitzer y sus colegas armaron un plan de acción de tres años, desde 2013 hasta 2016 en su intento por contener la disminución de la población de lémures. Los ambientalistas comenzaron por establecer dónde se necesitaban más recursos.
“Hemos identificado 30 zonas prioritarias a lo largo de Madagascar, según la cantidad de especies de lémures presentes, el nivel de peligro que corren, así como también si son especies completamente restringidas a esos sitios —explicó Johnson—. Los científicos y los ambientalistas que trabajan activamente en esas áreas comenzaron a proponer actividades para enfrentar las amenazas locales más importantes”.
Cada lugar tiene un plan individual que incorpora las necesidades locales, pero Schwitzer afirmó: “Tres medidas propuestas están presentes en todos como hilo conductor: promover y expandir el ecoturismo, crear áreas protegidas administradas por las comunidad, y mantener y expandir la presencia a largo plazo de una actividad de investigación en los lugares críticos donde habiten lémures”.
Una de las iniciativas más importantes, según los investigadores, es crear nuevas áreas protegidas administradas por la comunidad.
“Esto significa empoderar a las comunidades locales, cuyo sustento depende de estos sistemas naturales, para que administren nuevas áreas protegidas con el objeto de preservar la biodiversidad y mantener los servicios del ecosistema (como brindar plantas medicinales, limpiar el agua potable y otros beneficios de los bosques vírgenes)”, explicó Johnson.
¿Cuánto costará todo esto? Los planes individuales varían entre USD 500 000 y USD 50 000 con un costo total de alrededor de USD 7,6 millones. Los autores lo consideran “un monto razonable en términos de ayuda internacional para una recompensa incalculable”. Ciertamente el costo es casi 40 veces menos de lo que se recaudó para los tigres en una cumbre internacional en 2010.
“Esperamos recaudar estos fondos en todos los niveles, desde Gobiernos, y fundaciones hasta amantes de los lémures —sostuvo Switzer—. El plan de acción está armado de modo que la gente pueda leer las 30 estrategias planteadas según el lugar y elegir una o más a las que les gustaría financiar. Cada lugar tiene un presupuesto detallado que puede descargarse desde el sitio Primate Specialist Group (www.primate-sg.org). Luego las personas podrán contactarse directamente con los encargados de cada lugar (la información de contacto está incluida en cada plan de acción)”.
Los científicos argumentan que , si se implementa este plan, podría evitar la extinción de cualquier especie de lémur durante la próxima década y construir una base para el éxito en la conservación a largo plazo.
También plantean que no son solo los grandes contribuyentes, las ONG y los Gobiernos los que pueden ayudar a Madagascar a proteger a los lémures.
“Aliento a todos los que puedan costearlo, a visitar Madagascar y ver todos los lémures y las áreas protegidas que puedan —dijo Schwitzer a mongabay.com—. Otro modo de ayudar sería, por supuesto, donar dinero para los objetivos del plan de acción. También es necesario hablar sobre los lémures y la crisis que enfrentan, ya sea en Facebook, en Twitter, en blogs, donde sea. Cuanta más gente hable sobre la necesidad de una conservación más efectiva de los lémures, más acciones veremos por parte del Gobierno malgache, con la ayuda de la comunidad internacional de contribuyentes”.
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