10 años de alimentos caros

La ONU prevé 10 años de alimentos caros

Fecha de Publicación: 31/05/2008
Fuente: El País (España) y La Voz del Interior (Argentina)
País/Región: Internacional



El informe anual sobre las Perspectivas Agrícolas Mundiales elaborado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde) y la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), dibuja un futuro preocupante y peligroso. Los precios reales de los alimentos (descontada la inflación) se mantendrán muy altos en la próxima década, aunque por debajo de los actuales récords. Serán los habitantes de los países menos desarrollados (muchos de ellos importadores netos de alimentos básicos), quienes pagarán la factura.
Los precios agrícolas se mantendrán en la próxima década entre 10 por ciento y 50 por ciento por encima de la media del período anterior, 1998-2007. El arroz y el azúcar subirán 10 por ciento; el trigo, 20 por ciento; otro tanto la carne de vacuno y el porcino; la mantequilla, los cereales secundarios y semillas oleaginosas, en torno a 30 por ciento, y los aceites vegetales, más de 50 por ciento.
"En muchos países de bajo nivel de renta, la parte de los ingresos familiares destinada a la alimentación supera el 50 por ciento y los altos precios previstos llevarán a mucha gente a la desnutrición", señala el documento.
La demanda mundial de energía está en el origen del problema. Por un lado, el alza imparable del precio del petróleo afecta a todo el proceso productivo. Por otro, la emergente industria de los biocarburantes y las medidas proteccionistas con las que los países ricos pretenden hacerla progresar, también incide en los precios de los alimentos.
Durante la próxima década, un tercio del aumento del costo de los alimentos tendrá su origen en la demanda de biocarburantes, aseguró Loek Boonekamp, economista de la Ocde. "Cualquier golpe sobre la oferta –por ejemplo una sequía– incidirá directamente en la inflación, por no hablar de los efectos del cambio climático", explicó el director general de la FAO, Jacques Diouf.
Además de las sequías, que según el informe son coyunturales, como la que afectó a Australia y que está en el origen del actual aumento del precio del arroz, se señalan cambios estructurales en la demanda: modificación de la dieta de la población en los países emergentes como China e India, y los movimientos especulativos de los inversores en los mercados donde cotizan las materias primas. Para afrontar las crisis alimentarias que se están produciendo, la única solución es la ayuda humanitaria, explicó Diouf, quien lamentó que "los presupuestos de los países ricos para esta ayuda se han reducido".

Algo para rescatar
El director de la FAO también ve aspectos positivos en esta situación, en tanto que abre una puerta de esperanza a numerosos agricultores pobres que podrían beneficiarse de la suba de los precios para aumentar su producción y mejorar sus métodos. "Hay que aprovechar la ocasión para reforzar las capacidades de los países más pobres para que respondan al aumento de la demanda de los productos agrícolas", dijo Diouf. El informe apoya la utilización de las nuevas tecnologías y aborda el tabú de los alimentos genéticamente modificados, mostrándose favorable a ese tipo de cultivos.
Los autores del texto consideran que la solución a esta crisis alimentaria –que confirma las previsiones de la FAO de que es necesario duplicar la capacidad de producción mundial antes de 2050– no pasa por el proteccionismo que tan rápidamente han adoptado los países ricos y algunos no tan ricos. Según el secretario general de la Ocde, Ángel Gurría, hay que abrir los mercados y liberar la capacidad de producción de los agricultores.
"Las restricciones comerciales tienen a menudo efectos indeseables", explicó, para precisar que "los subsidios a la exportación agrícola contribuyen a dañar la capacidad y la estabilidad social del medio rural en muchos países en desarrollo".
"Hay que tomar medidas", dijo el director de las FAO, que la semana próxima espera la asistencia de unos 40 jefes de Estado y de Gobierno en la cumbre en Roma de este organismo de Naciones Unidas.
De no tomarse medidas a medio y largo plazo, el número de personas que sufren hambre en el mundo, cifrado en la actualidad en 862 millones, podría duplicarse.

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